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LA CHANDELEUR

  • Juanjo Rodríguez.
  • 17 feb 2018
  • 4 Min. de lectura

"La Chandeleur" se celebra cada 2 de febrero, 40 días después de Navidad.

En Francia se celebra la festividad de La Candelaria, La Chandeleur en francés, si bien en el país vecino se conoce popularmente como el Día de la crêpe. Este día es tradición que familias y grupos de amigos se reúnan en sus casas para cocinar crêpes. También es muy habitual que los escolares hagan lo mismo en los colegios.

Para tener suerte todo el año, la tradición también manda que se cocinen las crêpes sujetando en la mano que queda libre una moneda de oro (o en su defecto, una moneda cualquiera), que protegerá a la familia de la falta de dinero durante todo el año. Mientras tanto, con la otra mano se maneja la sartén y se voltea la crêpe en el aire, intentando que vuelva a caer entera en la sartén. Cada miembro de la familia tiene que participar cocinando por lo menos una crêpe.

En realidad la Chandeleur era una celebración religiosa que se adaptó (como tantas otras) a la tradición gastronómica y que está muy viva en el seno de las familias francesas. La palabra Chandeleur tiene como origen “chandelle”, en español “candela”. Se dice que esta fiesta tiene su origen en la época de los Romanos, cuando al rededor del 15 de febrero se celebraban las Lupercales, en honor a Lupercus, dios de la fertilidad (¡sí, el mismo del que se dice que dio origen a la fiesta de San Valentín!). También los celtas celebraban la fiesta de Imbolc el 1 de febrero, en honor a la diosa Brigit. Esta fiesta celebraba la purificación y la fertilidad que suponían la salida del invierno. La gente llevaba antorchas y recorrían los campos en procesión rogando a la diosa que purificara la tierra antes de la siembra. Estas tradiciones paganas perduraron durante mucho tiempo en Francia bajo el nombre de festa candelarum lo que significa en latín fiesta de las candelas. La tradición consistía en iluminar unas velas a medianoche en símbolo de purificación. En el año 472, el Papa Gelasio I cristianizó la fiesta, que pasó a ser la celebración de la presentación de Jesús en el templo y la purificación de su madre, la Virgen María. En la misa de la Chandeleur, la gente llevaba unas cuantas velas para que fueran bendecidas por el cura, recordando que Cristo es la luz del mundo, y las llevaban encendidas hasta casa para que la prosperidad no faltara en el hogar y alejara los desastres.

La tradición francesa de comer crêpes en este día se remonta varios siglos atrás, cuando los campesinos comenzaron a hacerlo ya que pensaban que de esta manera se aseguraban una buena cosecha de trigo para el año siguiente. Es en esta época del año cuando la siembra del trigo comenzaba, así que se servían de la harina que se había hecho con el trigo sobrante para hacer estos crêpes. También se cuenta que el mismo Papa Gelasio I ordenaba distribuir crêpes a los peregrinos que llegaban a Roma.

También es tradición no guardar el belén hasta la Chandeleur, que constituye la última fiesta del ciclo navideño. En cuanto a la tradición de las crêpes, se dice que éstas, por su forma redonda y dorada, recuerdan al disco solar, evocando así la vuelta de la primavera tras el invierno oscuro y frío. Otra explicación para la tradición.

¿DÓNDE NACE ESTA FIESTA?

Los orígenes se remontan a tradiciones paganas. “Está vinculada a un rito de fertilidad”, continúa Payel. Se celebraba la fertilidad de las tierras por el principio del fin del invierno y se paseaban por las calles con antorchas. En el siglo V, el papa Gelasio I lo convirtió en una fiesta católica, que celebraba también el día en el que Jesús fue presentado en el templo, por lo que la celebración cambió las antorchas por velas con un destino final: la iglesia.

¿Y POR QUÉ LAS CREPES?

Supuestamente, Gelasio I mandó repartir galettes o crepes saladas a la entrada de Roma a todos los peregrinos que llegaban hasta allí el 2 de febrero. En la tradición pagana, tiene un sentido más práctico: se usaba el trigo sobrante antes de las nuevas cosechas. Y su forma, circular, era un homenaje al esperado y ansiado sol:una celebración de los días más largos.

¿CÓMO SE CELEBRA?

Preparando y comiendo crepes en familia. “Madres y padres comparten un momento divertido en familia haciendo saltar las crees con su hijos”, nos cuenta Payel. Aunque las crepes se puedan comer en cualquier momento del día siempre, puede ser una comida especial o un plato rápido, en La Chandeleur suele celebrarse de tarde y la tradición aún está rodeada de muchas supersticiones.

Por ejemplo: “Hay que hacerlas saltar, darle la vuelta con la mano derecha mientras que sujetas una moneda de oro en la mano izquierda”, dicen desde Antoinette. “Si la crepe llega correctamente a la sartén, significa que tendrás prosperidad todo el año”.

Otra superstición más abandonada ya, consistía en dejar la primera crepe hecha en este día encima de un armario para, de igual manera, atraer la prosperidad y buena suerte.

Dicha actividad la ha preparado nuestra compañera Ana Luz, especialista en lengua extranjera francesa, a la cual le damos las gracias por su enorme trabajo y sus enormes creps.

¡Félicitations lady!

 
 
 

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